{"id":1344,"date":"2017-03-28T20:37:46","date_gmt":"2017-03-29T00:37:46","guid":{"rendered":"https:\/\/ambcaracas.esteri.it\/news\/dall_ambasciata\/2017\/03\/discorso-dell-ambasciatore-silvio-2\/"},"modified":"2017-03-28T20:37:46","modified_gmt":"2017-03-29T00:37:46","slug":"discorso-dell-ambasciatore-silvio-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ambcaracas.esteri.it\/es\/news\/dall_ambasciata\/2017\/03\/discorso-dell-ambasciatore-silvio-2\/","title":{"rendered":"DISCURSO DEL EMBAJADOR SILVIO MIGNANO EN OCASI\u00d3N DE LOS 60 A\u00d1OS DE LA FIRMA DEL TRATADO DE ROMA"},"content":{"rendered":"<p>Cuando yo era ni\u00f1o hac\u00eda mis tareas escolares, en la casa de mis padres en un pueblo del sur de Italia, frente a una ventana asomada al mar Tirreno. En la l\u00ednea del horizonte, antes de la puesta del sol, se divisaban perfectamente las siluetas sutiles y elegantes de unas islas, entre las cuales Ponza y Ventotene, antiguas demoras de emperadores y patricios romanos. En una de ellas, justamente Ventotene, hab\u00eda transcurrido sus d\u00edas de exilio en 1941 Altiero Spinelli, un intelectual antifascista, perseguido y condenado por sus ideas democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>En la soledad de las rocas y de la escueta vegetaci\u00f3n mediterr\u00e1nea, circundado por el azul intenso del mar y bajo ese sol c\u00e1lido que nunca abandona la costa tirr\u00e9nica, Spinelli y algunos compa\u00f1eros de exilio reflexionaban sobre los errores que hab\u00edan llevado Europa en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas a sumergirse en una continua lucha fratricida y sangrienta: dos conflictos mundiales que hab\u00edan tenido su origen y su tr\u00e1gica motivaci\u00f3n en las enemistades entre pa\u00edses del Viejo continente, y que hab\u00edan esparcido los veinte a\u00f1os entre una y otra guerra de agresiones, amenazas, invasiones.<\/p>\n<p>Esas aguas cristalinas que hab\u00edan visto nacer tanta parte de la cultura cl\u00e1sica latina, human\u00edstica y renacentista, que hab\u00edan sido cuna de ideas y de belleza, herv\u00edan ahora del dolor y de la ira de millones de europeos. Europa, que hab\u00eda tenido el orgullo de proyectar la humanidad hacia la modernidad, la hab\u00eda hundido en el abismo del horror y del fratricidio, extendi\u00e9ndolo a todo el planeta. Los europeos ten\u00edan entonces el deber de relanzar la coexistencia humana y de encontrar nuevas f\u00f3rmulas para profundizar los valores de igualdad, solidaridad, respeto de las diferencias, cohesi\u00f3n y convivencia que en ese continente hab\u00edan encontrado sus mejores formulaciones en las obras de Plat\u00f3n y Dante Alighieri, Spinoza y Locke, Kant y Voltaire.<\/p>\n<p>De all\u00ed, en el momento de oscuridad m\u00e1s profunda, contempor\u00e1neamente a los campos nevados donde se hund\u00edan las botas de los soldados enviados a morir en las estepas rusas o a la desolaci\u00f3n de las dunas del Sahara donde literalmente se quemaban las vidas y las esperanzas de la mejor juventud europea, desde la peque\u00f1a isla en el Mediterr\u00e1neo, surgi\u00f3 una de las ideas que hubieran contribuido en cambiar el rumbo de la historia. Altiero Spinelli, junto con Ernesto Rossi, Eugenio Colorni y Ursula Hirschmann, dio a conocer en 1941 el Manifiesto de Ventotene por una Europa libre y unida, un texto que anunciaba quiz\u00e1s por primera vez el sue\u00f1o de un futuro federalismo europeo.<\/p>\n<p>Se trat\u00f3 ciertamente de un sue\u00f1o, generoso y noble como los mejores sue\u00f1os, expresi\u00f3n de las esperanzas m\u00e1s altas de los europeos, sin mucha atenci\u00f3n a la realizabilidad del proyecto federalista. Sin embargo en la historia tambi\u00e9n se necesitan est\u00edmulos morales, que indiquen un camino lejano y alto, dejando a quien mejor conozca y entienda las condiciones concretas la tarea de ajustar y adecuar las fuerzas.<\/p>\n<p>Tuvimos la suerte, los europeos, de contar en los a\u00f1os Cuarenta y Cincuenta con una generaci\u00f3n extraordinaria, probablemente forjada de un lado gracias a la herencia de siglos de gran cultura del Viejo continente, del otro por la experiencia tr\u00e1gica de los errores cumplidos a lo largo de la primera mitad del siglo. Esa generaci\u00f3n no solamente estaba conformada por nuestros padres y abuelos, que trabajaron con humildad reconstruyendo r\u00e1pidamente ciudades, edificios, estructuras, familias, corazones y almas, sino tambi\u00e9n por una clase pol\u00edtica extremadamente responsable, capaz de luchar por sus propias ideas, obvia y afortunadamente diferentes y contrapuestas, como deb\u00eda ser en la recuperada democracia, pero tambi\u00e9n de meter a un lado las diferencias cada vez que primara la exigencia de trabajar juntos por una meta com\u00fan.<\/p>\n<p>De ellos, comenzando con el Canciller alem\u00e1n Konrad Adenauer y con el Ministro de relaciones exteriores de Francia Robert Schuman, a los cuales se junt\u00f3 hasta su muerte el Presidente del Consejo de los ministros de Italia Alcide De Gasperi, inici\u00f3 a surgir la idea de juntar aspectos aparentemente menores pero fenomenales en su alcance pr\u00e1ctico, para reconstruir desde los fundamentos la confianza entre los pueblos y los pa\u00edses europeos. Francia y Alemania, el coraz\u00f3n de la Europa continental, herederos de tradiciones comunes desde la \u00e9poca del pueblo de origen germ\u00e1nico de los Francos, se hab\u00edan confrontado ininterrumpidamente desde 1870, y sus pueblos y sus l\u00edderes fueron los que primeramente tuvieron el valor de decidir eliminar desde sus ra\u00edces la posibilidad de agresiones, metiendo en com\u00fan la producci\u00f3n de carb\u00f3n y acero, las bases de la industria b\u00e9lica. De Gasperi hab\u00eda hecho a tiempo, en su larga vida, a ser diputado de origen italiano en el parlamento del Imperio austroh\u00fangaro, antes de la primera guerra mundial, y luego del italiano, y luego a ver destruido este parlamento por el fascismo, y luego a ser elegido en el renovado parlamento republicano italiano y a devenir el primer jefe de un gobierno democr\u00e1tico italiano. Conoc\u00eda perfectamente los valores de la convivencia de lenguas y culturas diferentes, y adhiri\u00f3 desde el comienzo al proyecto franco-alem\u00e1n, junto con los l\u00edderes belgas, de Luxemburgo y de los Pa\u00edses Bajos, que hab\u00edan sufrido m\u00e1s que otros la destrucci\u00f3n de los campos de batalla de dos guerras mundiales y que llevaban en su patrimonio el esp\u00edritu de tolerancia y convivencia forjado por personalidades como la de Erasmo de Rotterdam.<\/p>\n<p>La maravillosa aventura de la Uni\u00f3n Europea nace all\u00ed, de la recuperaci\u00f3n de las riquezas interiores que los pueblos europeos hab\u00edan sabido producir a lo largo de los siglos, en las Universidades de Bologna y Coimbra y en las salas del Louvre y de la Tate Gallery, en las p\u00e1ginas de Cervantes, Dante, Shakespeare y Goethe, en las notas de Beethoven, Mozart y de Chopin, con las ideas de Arist\u00f3teles, Voltaire, Cioran y Spinoza, las pinturas de Rafael, Vel\u00e1zquez y Van Gogh, las esculturas de Praxiteles y Brancusi. Y tambi\u00e9n con la recuperaci\u00f3n de la amistad entre los pueblos, de la cooperaci\u00f3n de los m\u00e1s humildes y de los l\u00edderes de gobierno. Como a menudo ocurre en los organismos humanos, la fiebre produce anticuerpos, la conciencia de los abismos requiere la capacidad de interrogarse sobre nuestras propias debilidades y pensar en c\u00f3mo superarlas.<\/p>\n<p>La declaraci\u00f3n de Robert Schuman, el 9 de mayo de 1950, superaba los sue\u00f1os de Altiero Spinelli y de otros que en otras partes de Europa hab\u00edan producido textos an\u00e1logos, y sin embargo no los cancelaba. Indicaba un camino realista sin perder de vista ninguna nobleza, no ignoraba la tensi\u00f3n moral de los europeos hacia la unidad pero a la vez los invitaba a construir el edificio com\u00fan desde la base y no del techo.<\/p>\n<p>Del mar de Ventotene, de la Paris de 1950 y del tratado del carb\u00f3n y del acero del 18 de abril de 1951 se lleg\u00f3 a la Roma del 25 de marzo de 1957, a la fundaci\u00f3n de la Comunidad Econ\u00f3mica Europea, a la creaci\u00f3n de algo m\u00e1s de un espacio econ\u00f3mico com\u00fan, a la introducci\u00f3n de instituciones articuladas, que ya conten\u00edan en su n\u00facleo, como el patrimonio gen\u00e9tico dentro de una c\u00e9lula, los g\u00e9rmenes felices de la futura Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Toda la historia europea, despu\u00e9s de ese 25 de marzo que hoy en d\u00eda celebramos, sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, fue diferente, fue un continuo descubrimiento y redescubrimiento: encuentro renovado entre hermanos que se hab\u00edan conocido y luego alejado y perdido en los siglos, descubrimiento de las ventajas y de la fuerza pac\u00edfica que la uni\u00f3n generaba, de la difusi\u00f3n a lo largo de todo el continente de ideas de democracia y libertad que permitieron derrotar los \u00faltimos reg\u00edmenes totalitarios. Fue tambi\u00e9n, sin embargo, un desaf\u00edo continuo, alimentado por la generosa decisi\u00f3n de ampliar la construcci\u00f3n y a la vez de profundizarla, como en el caso de las fronteras y de la moneda comunes, aceptando los riesgos y las dificultades que todo ello implicaba. El sue\u00f1o de los amantes de una Europa unida nunca ces\u00f3 de acompa\u00f1ar el pragmatismo de los constructores iniciales.<\/p>\n<p>Hoy sabemos que Europa es mejor de como nunca fue, incluso en un momento dif\u00edcil y lleno de tensiones, en el cual descubrimos dificultades y debilidades: creemos sin embargo que no podemos volver a la Europa de las separaciones y de las confrontaciones. Lo que nos une es m\u00e1s de lo que nos divide, y por primera vez en la historia sentimos que la unidad, la igualdad y las diferencias no son conceptos incompatibles sino complementares. Somos iguales porque somos diferentes, y no pese a las diferencias. El concierto que vamos a escuchar dentro de poco se basa sobre este secreto: la diferencia entre las notas, las voces y los sonidos no necesariamente produce ruido y disonancia, puede generar armon\u00eda y alcanzar las cumbres m\u00e1s altas de la belleza.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n compartida de nuestro futuro que todos los miembros de Uni\u00f3n Europea tenemos ha sido y ser\u00e1 confirmada en estos d\u00edas con la adopci\u00f3n de la Declaraci\u00f3n de Roma y con el comienzo del proceso de la Agenda de Roma.<\/p>\n<p>Muchos conocen el film de Eric Rohmer, Le rayon vert, El rayo verde, que gan\u00f3 el Le\u00f3n de oro en Venecia en 1986. Mi pap\u00e1 era un escritor, y algunos a\u00f1os antes \u2013lamentablemente falleci\u00f3 joven, pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la pel\u00edcula de Rohmer\u2013 hab\u00eda publicado un cuento con el mismo t\u00edtulo, escrito con una vieja m\u00e1quina Olivetti en esa misma casa donde yo miraba el mismo mar de Ventotene. El cuento justamente nac\u00eda de la observaci\u00f3n del fen\u00f3meno de refracci\u00f3n del sol, pocos instantes despu\u00e9s de su desaparici\u00f3n tras el horizonte, y de la creaci\u00f3n de un sutil rayo verde, que solo se puede dar y apreciar si las condiciones atmosf\u00e9ricas lo permiten.<\/p>\n<p>Yo pude tambi\u00e9n verlo, en el horizonte de mi cuarto de ni\u00f1o y adolescente. Marcaba el horizonte muy cerca de la isla de Ventotene, y parec\u00eda asegurarme que los a\u00f1os en los cuales los dictadores enviaban la gente a la c\u00e1rcel o al exilio se hab\u00edan acabado, y que pese a todas dificultades nuestro mar com\u00fan hubiera tenido una linea verde, un futuro de paz y de belleza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cuando yo era ni\u00f1o hac\u00eda mis tareas escolares, en la casa de mis padres en un pueblo del sur de Italia, frente a una ventana asomada al mar Tirreno. 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